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  • En ambos conjuntos hay animales comunes debido

    2019-04-15

    3. En ambos conjuntos hay animales comunes debido a su apariencia física, aunque sus conductas y propiedades difieren en forma notable. Es el caso del pelícano, mono, cocodrilo, camaleón, venado, bisonte, lobo, perro, sirena, etc. Otros más tienden a ser confundidos mediante una asimilación comparativa, como el jaguar con el tigre o el puma con el león; otros más son tratados como equivalentes en razón de su conducta y valor simbólico como el colibrí y el ave fénix. Así, para proporcionar visibilidad a la rna helicase americana novedosa se utilizaron las referencias conocidas sobre los animales integrados en el repertorio de los bestiarios, aunque no son exclusivos de ellos. Es el caso del gato monillo, cuya asimilación está orientada por la referencia al grifo: Se observa que hay varias fuentes de información autorizada de Fernández de Oviedo. En primer lugar, la Biblia; el funcionario cree entonces a pie juntillas en la existencia del grifo y fija su apariencia, hábitat y su enemistad con el hombre y el caballo con san Isidoro. Y a partir de De propietaribus rerum de Bartolomé el Inglés afirma que estos seres guardan esmeraldas o piedras preciosas. Esta imagen del grifo se le ocurre al historiador para dar visibilidad a una especie de gato monillo o gato paul que no es otra cosa que un primate pequeño. Con respecto a esta combinación maravillosa de plumaje con pelo hay que tener presente que Fernández de Oviedo no lo conoció vivo sino disecado y recibió información “de oídas”. Vale tener presente que este cronista es el único que se refirió a este animal. Esta apropiación de la perspectiva que tuvieron los pueblos de América de los animales fue nula en Acosta y escasa en Anglería y Fernández de Oviedo; permanente y deseable para Sahagún, que planeó su enciclopedia del mundo nahua y frecuente en Hernández, quien no estuvo suficientemente alerta ante los mitos indígenas. En este sentido, resulta muy interesante advertir cómo Hernández, un médico, trata un animal desde la óptica nahua. Veamos al ocotochtli cuya traducción es “conejo de los pinos” (lince o gato montés): Es claro que no puede reconocerse la conducta o atributos del lince o gato montés; el tratamiento del rna helicase ocotochtli corresponde a la comprensión nahua, pues es descrito en los mismos términos que captó Sahagún. Pero es importante notar la forma en que se realiza la apropiación en la tradición europea, cuando desde España el jesuita Eusebio Nieremberg halla que este animal posee la “virtud heroyca”, la valentía, pues caza animales mayores que él; y también representa la “generosidad” porque además de alimentar a los otros animales los protege de sí mismo. Sin duda el ocotochtli entró con pie derecho en la emblemática española. Otro ejemplo ilustrativo de esta apropiación tiene que ver con las variedades de la mazacóatl (“serpiente venado”) una serpiente con pequeños cuernos usada entre los nahuas como afrodisiaco. Estos rasgos hacen factible que sea asimilada al demonio; la comparación es obvia para quienes hacen la lectura moral de la naturaleza: los cuernos corresponden a la imagen del demonio y sus virtudes genésicas al vicio de la lascivia. 5. Un aspecto relevante en el registro de la fauna, común a los bestiarios y a las crónicas de Indias, reside en la orientación de la mirada hacia lo diferente, lo que por serlo puede llegar hasta constituirse en maravilla. Con esta idea no se alude a la maravilla que suscita toda la obra de Dios, sino un segmento de ella, el que lleva el acento de la diferencia, lo desconocido, lo novedoso; es la maravilla que es noticia y cuyas propiedades o cualidades no han sido explicadas. Así, el emblemático “nunca antes visto, dicho ni oído” que cebó los oídos de los viajeros y cronistas ante una fauna desconocida encuentra una plena equivalencia en el Bestiario, pese a que sus autores fueron meros compiladores que rastreaban las fuentes antiguas. En este contexto, la maravilla no constituyó un mero elemento de ornato sensacionalista, sino una prueba contundente de que se pisaban tierras exóticas, puesto que la naturaleza obraba de otra manera en cada latitud; asimismo resultó ser un poderoso estímulo para el viaje y a la postre un argumento eficaz para probar que el viaje había sido real. Sin duda alguna son Fernández de Oviedo y Anglería quienes mejor representan esta perspectiva, que se advierte gracias a la estrategia laudatoria o “encarecimiento” que acompaña sus descripciones así como por frases como estas: “pues que en las obras de natura tan maravillosas cosas vemos por nuestros ojos e tocamos con nuestras manos, que una sola basta a tener la mente del hombre en grandísima admiración”.